Prepararnos también es una forma de cuidarnos.
Hace unos días tuvimos la oportunidad de visitar una escuela patrocinada por la Fundación GAP en Guadalajara, donde nuestro TUM Omar Ortiz y nuestra estratega comercial y de operaciones Alessandra Hawa, compartieron con estudiantes de secundaria una plática sobre prevención de incendios y qué hacer ante una quemadura.
Más que hablar solamente de qué hacer cuando ya existe una emergencia, quisimos empezar mucho antes: con esas situaciones cotidianas a las que muchas veces no prestamos demasiada atención.
Sobrecargar un enchufe. Dejar aparatos conectados. Un accidente en la cocina. Entrar en contacto con productos químicos fuertes de limpieza. Situaciones bastante normales que, en cuestión de segundos, pueden convertirse en algo mucho más serio.
Uno de los ejemplos que comentamos fue algo muy común en México: esas ollas grandes que nuestras mamás o abuelitas utilizan para preparar comida para toda la familia. Para nosotros puede ser una imagen completamente cotidiana, pero para un niño pequeño acercarse demasiado puede representar un riesgo importante de quemadura, ya sea porque tira el contenido encima o incluso porque puede caer dentro.
También hablamos de la pirotecnia. Al principio, algunos estudiantes se reían. Para ellos era algo divertido y bastante normal. Pero cuando Omar explicó que guardar ciertos artículos de pirotecnia en los bolsillos puede ser peligroso y que incluso el roce puede generar una chispa, las caras cambiaron. Y también la atención. A veces basta explicar el “por qué” para que veamos un riesgo de otra manera.
La conversación fue creciendo. Hablamos de qué hacer ante el incendio de un automóvil, de por qué algunos pacientes con quemaduras graves necesitan ser trasladados a Estados Unidos y, sobre todo, de qué hacer si alguna vez ellos se encuentran frente a una situación así.
Y empezaron las preguntas. También empezaron las historias: situaciones que habían vivido ellos mismos, incendios que habían visto y preguntas sobre por qué, en ciertos casos, el fuego había crecido tan rápido.
Al final, ese era justamente el objetivo: que se llevaran información que ojalá nunca tengan que utilizar, pero que algún día podría ayudarles a ellos, a un amigo o a alguien de su familia.
Agradecemos mucho la apertura del director de la escuela para permitirnos tener este espacio con sus alumnos. Durante la plática, él mismo dijo una frase que nos gustó mucho y que resume perfectamente el propósito de este tipo de iniciativas:
“Es mejor saber esta información y nunca necesitarla, que necesitarla y no tenerla.”
Y de eso se trata.
No podemos evitar todas las emergencias, pero sí podemos aprender a reconocer riesgos, hacer preguntas y saber cómo reaccionar cuando algo sucede.
En AirLink Ambulance estamos acostumbrados a ayudar cuando una emergencia ya ocurrió. A través de AirLink Horizon, también queremos hacerlo antes: compartiendo conocimiento que pueda ayudar a prevenirla.
Porque a veces ayudar empieza mucho antes de que alguien necesite ser trasladado.